Padre:

Hoy pongo a mis hijos en tus manos.

Tú los conoces mejor que yo. Sabes lo que sienten, lo que temen y las preguntas que no siempre comparten conmigo.

Protégelos en sus caminos. Dales amigos que les hagan bien y sabiduría para alejarse de aquello que pueda dañarlos.

Cuando tengan miedo, recuérdales que no están solos. Cuando se equivoquen, ayúdales a decir la verdad, aprender y volver a empezar.

Dame sabiduría para acompañarlos.

Enséñame a escuchar sin responder demasiado rápido. Ayúdame a poner límites con amor y a darles espacio para crecer.

Líbrame del deseo de controlar cada paso. Hay lugares a los que yo no puedo llegar, pero tú sí puedes estar con ellos.

Cuida su cuerpo, su mente y su fe. Muéstrales que en Jesús siempre encontrarán una puerta abierta.

Y cuando yo no sepa qué hacer, dame paciencia para orar, pedir consejo y seguir amando.

Gracias por sus vidas.

Amén.

Preguntas frecuentes

¿Puedo mencionar el nombre de cada hijo?

Sí. Puedes nombrarlos y añadir aquello que cada uno está viviendo.

¿Puede rezarse por hijos adultos?

Sí. La oración puede adaptarse a cualquier edad y etapa de la vida.

¿Qué puedo pedir como padre o madre?

Sabiduría para escuchar, poner límites con amor y aceptar lo que no puedes controlar.