Señor:

El día termina y vengo a ti tal como estoy.

Gracias por lo bueno que recibí. Gracias también por esos pequeños regalos que casi no vi mientras tenía prisa.

Perdóname por las palabras con las que hice daño, por lo que pude hacer mejor y por las veces que dejé que el miedo mandara en mí.

Ayúdame a aprender y dame un nuevo comienzo mañana.

Ahora te entrego lo que no pude resolver.

Las conversaciones pendientes.

Las preocupaciones que vuelven.

Las personas que amo.

Mi mente quiere seguir vigilándolo todo, pero yo necesito dormir. Tú permanecerás despierto.

Cuida mi casa y mi familia. Cubre esta noche con tu paz. Calma mis pensamientos y permite que mi cuerpo descanse.

Gracias porque no tengo que terminar este día siendo perfecto.

Puedo terminarlo en tus manos.

En el nombre de Jesús.

Amén.

Preguntas frecuentes

¿Puedo orarla cada noche?

Sí, adaptándola a lo vivido durante el día.

¿Qué puedo añadir?

Motivos concretos de gratitud, perdón y personas por las que quieras orar.

¿Cuál es su centro?

Cerrar el día entregando a Dios lo que ya no puedes controlar.