Padre:

Gracias por este nuevo día.

Gracias por la vida, por el aire que respiro y por la oportunidad de comenzar otra vez.

Antes de mirar todo lo que tengo que hacer, quiero mirarte a ti.

Guía mis palabras y mis decisiones. Dame paciencia cuando algo no salga como esperaba. Dame sabiduría cuando no sepa qué hacer.

Cuida a las personas que amo. Acompaña a quien hoy se siente solo, cansado o preocupado.

Ayúdame a no pasar de largo ante quien necesite una palabra amable, una mano o un poco de tiempo.

No sé todo lo que traerá este día.

Pero sé que no tendré que vivirlo sin ti.

Camina conmigo, Señor. Cuando llegue la prisa, recuérdame que estás cerca. Cuando llegue el miedo, ayúdame a confiar.

Pongo este día en tus manos.

En el nombre de Jesús.

Amén.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo puedo hacer esta oración?

Al despertar o antes de comenzar las actividades del día.

¿Tengo que repetirla literalmente?

No. Puedes usarla como punto de partida y añadir tus propias palabras.

¿Qué idea resume la oración?

Poner el día en manos de Dios y pedirle que acompañe cada paso.