Padre:

Tú conoces mi mente.

Sabes cuánto me cuesta estar tranquilo ahora. Conoces cada preocupación, incluso las que no sé explicar.

No quiero luchar a solas con todos estos pensamientos.

Te entrego lo que temo.

Lo que no puedo controlar.

Lo que todavía no tiene respuesta.

Recuérdame que puedo pedir ayuda. Que puedo parar. Que tu amor no se aleja cuando me siento débil.

Dame la paz que necesito en este momento. No para todos los días futuros. Solo para ahora.

Dame la fuerza de hoy y el descanso de hoy.

Quédate conmigo.

Guarda mi corazón y mi mente. Cuando los pensamientos vuelvan, ayúdame a volver también a ti.

Amén.

Preguntas frecuentes

¿Puedo repetirla cuando vuelva la preocupación?

Sí. La oración puede repetirse tantas veces como necesites.

¿Pedir ayuda es compatible con esta oración?

Sí. La oración y el apoyo adecuado pueden complementarse.

¿Qué verdad sostiene la oración?

Que puedes llevar tus cargas a Dios y no tienes que sostenerlas completamente solo.