Señor:
Tú sabes lo que me hicieron.
Conoces las palabras que todavía recuerdo y el daño que aún me duele.
No quiero fingir que no pasó nada.
Tampoco quiero vivir siempre lleno de rencor.
Por eso vengo a ti.
Ayúdame a perdonar. No sé hacerlo solo. Hay días en los que creo que he avanzado y otros en los que la herida vuelve a abrirse.
Cuando vuelva el recuerdo, ayúdame a ponerlo otra vez en tus manos.
Líbrame del deseo de venganza. Dame sabiduría para mantener la distancia que necesite y valor para pedir ayuda.
No permitas que el daño que recibí decida la persona que voy a ser.
Tú me has perdonado muchas veces. Enséñame a caminar hacia el perdón, poco a poco y sin negar la verdad.
Hoy quizá no puedo decir que ya he perdonado.
Pero sí puedo decir que quiero aprender.
Camina conmigo, Jesús.
Amén.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer esta oración si todavía estoy enfadado?
Sí. Puedes hablar con Dios tal como estás, sin esconder el enfado ni el dolor.
¿Perdonar significa volver a confiar?
No necesariamente. La confianza necesita verdad, arrepentimiento y cambios reales.
¿Puedo repetir esta oración?
Sí. Algunas heridas necesitan ser entregadas a Dios muchas veces.



