Hay momentos en los que la vida cambia de repente.
Una mala noticia. Un problema en casa. Una enfermedad. Algo que parecía seguro deja de serlo.
Y sientes que estás en medio de una tormenta.
Jesús no ha salido de la barca
Marcos 4 cuenta que Jesús y sus discípulos cruzaban el lago cuando comenzó un fuerte temporal. Las olas llenaban la barca de agua. Los discípulos, llenos de miedo, despertaron a Jesús y le dijeron: «¿No te importa que nos ahoguemos?».
Quizá tú también has pensado algo parecido.
«Dios, ¿no ves lo que está pasando?»
Jesús se levantó y calmó el viento. Pero hay algo que conviene recordar: incluso antes de calmar el mar, Jesús ya estaba con ellos.
La tormenta no significaba que los hubiera abandonado.
Puedes pedir ayuda
Confiar en Dios no significa ignorar el peligro. Los discípulos hicieron bien en despertar a Jesús.
Si estás en una situación difícil, pide ayuda. Habla con tu familia, con tu iglesia o con la persona que pueda ayudarte. Atiende lo urgente. Ora mientras haces lo que está en tu mano.
Dios puede cuidar de ti por medio de otras personas.
No tienes que aparentar calma. Puedes llorar. Puedes decir que tienes miedo. Jesús no se aleja cuando tu fe tiembla.
La tormenta no es toda tu historia
Ahora mismo quizá solo ves olas.
El problema sigue ahí.
La respuesta todavía no llega.
Pero este momento no contiene toda tu vida. Dios ve más allá de lo que tú puedes ver hoy.
Tal vez Él calme pronto la tormenta. Tal vez te dé fuerzas para atravesarla un día cada vez. La Biblia no promete una vida sin problemas. Sí promete que nada podrá separarnos del amor de Dios.
Respira.
Habla con Jesús.
La barca se mueve, pero Él sigue contigo.
Oración
Señor Jesús, tengo miedo y necesito tu ayuda. Dame calma para pensar, valor para pedir apoyo y fuerzas para este día. Cuando solo vea la tormenta, recuérdame que tú sigues en la barca conmigo. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Una dificultad significa que Dios me ha abandonado?
No. Los discípulos pasaron por una tormenta mientras Jesús estaba con ellos.
¿Confiar en Dios significa no pedir ayuda a nadie?
No. Dios muchas veces responde y cuida por medio de personas preparadas para ayudarnos.
¿Qué puedo recordar hoy?
Que la tormenta es una parte de tu historia, pero no es el final de ella.


