«Por la mañana, Señor, escuchas mi voz» (Salmo 5:3).
No todos los días empiezan con calma.
A veces abres los ojos y tu cabeza ya está llena de tareas, mensajes y preocupaciones.
Antes de entrar en ese ruido, puedes regalarte unos minutos con Dios.
No necesitas hacer algo complicado.
Da gracias por el nuevo día. Lee despacio un salmo o unas palabras de Jesús. Quédate con una sola frase. Después cuéntale a Dios qué te preocupa y pídele ayuda para lo que viene.
Diez minutos no son una regla. Algunos días serán cinco. Lo importante no es mirar el reloj. Es recordar, antes de comenzar, que no caminarás solo.
Pon delante de Dios a las personas que verás. Pídele sabiduría para hablar y paciencia cuando algo no salga como esperas.
Después levántate y vive el día con esa verdad cerca del corazón.
Para recordar hoy:
Antes de ocuparme de todo, puedo recordar quién camina conmigo.
Oración
Padre, gracias por este nuevo día. Guía mis palabras, mis decisiones y mis pasos. Cuando llegue la prisa, recuérdame que estás cerca. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Deben ser exactamente diez minutos?
No. Es una ayuda sencilla, no una obligación.
¿Qué puedo leer por la mañana?
Un salmo breve o un pequeño fragmento de los Evangelios es un buen comienzo.



