Hacer el bien y no recibir ni siquiera un «gracias» puede doler.
Quizá ayudaste a alguien y nadie lo notó. Tal vez llevas mucho tiempo cuidando o sirviendo, y sientes que tu esfuerzo no importa.
Dios sí lo ve.
Jesús conoce lo que haces en secreto
Jesús habló de quienes hacían buenas obras para ser admirados. Después dijo:
«Tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará» (Mateo 6:4).
El vaso de agua que nadie aplaude importa. La llamada a una persona sola importa. La comida preparada con cansancio importa.
Tu Padre lo ve.
Mira lo que busca tu corazón
Todos necesitamos sentirnos valorados. No tienes que avergonzarte por ello.
Pero a veces el deseo de reconocimiento empieza a mandar. Nos enfadamos si no nos nombran. Dejamos de ayudar si nadie agradece.
Entonces puedes decir: «Señor, quería hacer esto por amor, pero también quería que me vieran. Limpia mi corazón».
Jesús no te rechaza por reconocerlo. Quiere enseñarte a servir con libertad.
Servir no significa agotarte
Jesús también se apartaba para descansar y orar. Servir con humildad no significa decir que sí a todo.
Puedes descansar. Puedes pedir ayuda. Puedes poner un límite cuando ya no puedes más.
Dios no necesita que destruyas tu salud para demostrarle amor.
Sirve con lo que tienes. Hazlo por amor a Jesús y a la persona que tienes delante. Y si nadie lo cuenta, recuerda que el cielo no ha pasado por alto ese gesto.
En las manos de Dios, ninguna obra hecha con amor es pequeña.
Oración
Padre, tú ves lo que otros no ven. Ayúdame a servir sin vivir pendiente del aplauso. Enséñame también a descansar y a recibir ayuda. Que mis manos hagan el bien por amor a ti. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Está mal desear que agradezcan lo que hago?
No. Es humano querer sentirse valorado. El problema aparece cuando el aplauso se convierte en la razón principal para servir.
¿Servir a Dios significa aceptar todas las peticiones?
No. Jesús también descansaba. Decir «ahora no puedo» puede ser una decisión sabia.
¿Importa una buena acción que nadie conoce?
Sí. Jesús enseñó que el Padre ve lo que hacemos en secreto.


