Hay días en los que oras y parece que nada cambia.

La puerta sigue cerrada.

El problema sigue ahí.

La respuesta no llega.

Entonces puede aparecer una pregunta dolorosa: «Dios, ¿me estás escuchando?».

Puedes decirle a Dios cómo te sientes

La Biblia no esconde esta pregunta. El Salmo 13 comienza así:

«¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?»

David amaba a Dios y, aun así, se sintió olvidado. No fingió que todo estaba bien. Habló con Dios desde su dolor.

Tú también puedes hacerlo.

Dios no se asusta de tus preguntas. Puedes llorar delante de Él. Puedes decirle que estás cansado de esperar.

El silencio no siempre es ausencia

José pasó años en una cárcel sin entender qué estaba haciendo Dios. Job pidió respuestas en medio del sufrimiento. Incluso Jesús oró con angustia antes de la cruz.

El silencio no fue el final de sus historias.

Quizá hoy no puedes ver lo que Dios está haciendo. Eso no demuestra que se haya marchado.

Una semilla puede estar creciendo bajo la tierra aunque todavía no veamos ninguna hoja. Del mismo modo, puede haber cosas que Dios está preparando y que aún no puedes conocer.

No sabemos cuándo llegará una respuesta ni cuál será. Pero sabemos cómo es Dios: fiel, cercano y lleno de misericordia.

Qué hacer mientras esperas

Sigue hablando con Dios, aunque tu oración sea corta.

Lee un salmo. Recuerda una promesa que ya conoces. Comparte tu carga con alguien de confianza. Haz lo bueno que sí puedes hacer hoy.

Y cuando no tengas fuerzas para una oración larga, di simplemente:

«Señor, no entiendo. Pero necesito que me sostengas».

La espera duele. No tienes que negarlo.

Pero el silencio de hoy no significa que Dios se haya despedido. Él sigue contigo, incluso cuando no lo sientes.

Oración

Señor, estoy cansado de esperar. No entiendo tu silencio, pero quiero seguir acercándome a ti. Sostén mi corazón y dame luz para vivir este día. Amén.

Preguntas frecuentes

¿El silencio significa que Dios me ha abandonado?

No. La Biblia muestra tiempos largos de espera en los que Dios seguía presente.

¿Está mal preguntarle a Dios por qué?

No. Los salmos están llenos de preguntas sinceras. Puedes hablar con Dios sin esconder tu dolor.

¿Qué puedo hacer mientras espero?

Ora con sencillez, recuerda lo que ya sabes de Dios y permite que otras personas te acompañen.