Quizá alguna vez has pensado: «Después de lo que hice, no puedo volver a Dios».
Jesús contó una historia para personas que se sienten así. Está en Lucas 15:11-32.
Un hijo que se marchó
Un hijo pidió su herencia y se fue lejos. Gastó todo y terminó sin nada. Cuando tuvo hambre y ya no sabía qué hacer, recordó la casa de su padre.
Decidió volver.
Mientras caminaba, preparó un discurso. Sabía que había fallado. No esperaba recuperar su lugar de hijo. Solo quería que su padre lo recibiera como trabajador.
Tal vez tú también has preparado discursos delante de Dios. Quizá piensas que tienes que pagar primero por tu error.
El padre salió corriendo
Jesús dice que el padre vio al hijo cuando todavía estaba lejos.
Y corrió hacia él.
No esperó con los brazos cruzados. No dejó que terminara su discurso. Lo abrazó y celebró su regreso.
Así quiso Jesús mostrarnos el corazón de Dios.
Dios no dice que el pecado no importa. El hijo tuvo que reconocer que se había equivocado y volver. Pero su error no fue más grande que el amor del padre.
Tu peor decisión tampoco es más grande que la gracia de Dios.
También puedes perderte estando cerca
El hermano mayor nunca se fue de casa. Sin embargo, se enfadó cuando su padre recibió al que volvía.
Él obedecía, pero pensaba que debía ganarse el amor.
Podemos alejarnos de Dios haciendo lo que está mal. También podemos vivir cerca de las cosas de Dios y olvidar que su amor es un regalo.
El padre salió a buscar a los dos hijos.
Todavía puedes volver
No tienes que limpiar primero toda tu vida. Vuelve como estás. Habla con Dios con sinceridad. Pide perdón y permite que Él te enseñe a caminar de una manera nueva.
Hay una puerta abierta.
Hay un Padre que sigue mirando el camino.
Tu historia no tiene que terminar lejos de casa.
Oración
Padre, me he equivocado y necesito tu gracia. Gracias porque no me recibes con desprecio. Perdóname, abrázame y enséñame a vivir cerca de tu corazón. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Dónde aparece esta parábola?
En Lucas 15:11-32.
¿Qué enseña sobre Dios?
Que Dios recibe con amor a quien reconoce su pecado y vuelve a Él.
¿He ido demasiado lejos para regresar?
No. Si hoy deseas volver, puedes hablar con Dios. Su gracia sigue siendo mayor que tu pasado.
